Fredy “El Chino” Rodas, el pedagogo del punk medallo

Foto cortesía de Giovanny Rendón.

Recordamos a uno de los personajes que forjó el punk de Medellín.

Durante los 80, todos los viernes por la tarde, la avenida de La Playa se convertía en el punto más rockero de Medellín. Allí se juntaba la gente de Pestes, Pichurias, No, P-ne, Fértil Miseria y cualquier amante del ruido que llegaba cada semana en ese lugar para escuchar, intercambiar y hablar de música. Se puede decir que esta arteria del centro de Medellín fue un punto vital para la formación del punk de la ciudad. Entre toda esa juventud contestataria y alborotada que usaba chaquetas de cuero y que cargaba con ratas en el cuello, sobresalía una persona. Un muchacho de ojos achinados, piel morena, pelo negro y mal genio. Se distinguía no solo por su ropa deshilachada y hecha por él mismo, sino por su disciplina y su espíritu inquieto y creativo que lo obligaba a siempre estar moviéndose. Un muchacho que fue de los primeros en traer y mandar discos de rock a través del correo. Que hacía fanzines y organizaba conciertos y que murió de forma infame. Un muchacho llamado Fredy Rodas.

El Chino, como le decía todo el mundo, pertenecía al combo de Bueno Aires, en el oriente de la ciudad. No bebía, no consumía drogas y era campeón departamental de taekwondo. Durante los 80 creó bandas como Anarquía, N.N., Imagen y Egoterror junto a su amigo Giovanny Rendón, quien actualmente es realizador audiovisual y trabaja en una productora llamada La Cifra Impar.

Giovanny cuenta que, cuando era joven, pertenecía al combo de Castilla, allí quedaba la casa de Regne Oquendo, conocido por todo el mundo como El Negro, cuyo apartamento de ladrillos sin pintar se volvió un lugar emblemático para la creciente escena rockera. Ahí ensayaban bandas como Pestes y Mutantex, se grabaron algunas tomas de Rodrigo D No Futuro y era un punto de encuentro para los combos de todo Medellín.

Giovanny cuenta que cada parche tenía un estilo predominante y las galladas llegaban de todos los barrios para compartir música. Los de Guayabal asomaban con mucho new wave a lo Raped Teenagers; los de Castilla tenían música más al estilo GBH, Vice Squad y mucho Oi!; y la gente de Buenos Aires tenía la particularidad de poseer muchos acetatos del bloque soviético en los que había bandas a lo Rattus, U.B.R y Chaos Z.

En esos encuentros, Giovanny y El Chino se conocieron y comenzaron a tocar juntos. Sus primeros temas estaban influenciados por el noise y carecían de estructura. Lo primero que hicieron fue Anarquía pero no hay mucho registro del grupo. “Donde eso se hubiera grabado seria muy raro”, dice Rendón, porque básicamente Anarquía tocaba ruido. Pero ruido del bueno, ese que te provoca saltar en círculos y lanzar puñetazos. Como se ve en este video de 1986 compartido por Giovanny Rendón.

 

Después vino N.N. grupo que apareció en el compilado Punk Medallo y en Rodrigo D No Futuro. En una escena de la película, El Chino aparece en primer plano gritando con Vicky Castro de Fértil Miseria.

 

 

Al poco tiempo nació Imagen, uno de los grupos pioneros del hardcore punk de Medellín que grabó dos álbumes y de alguna forma marcó el camino para la llegada de sonidos más extremos y veloces a la ciudad.

 

Pero el legado de Fredy fue más lejos de la música. Piedad Castro de Fértil Miseria lo describe como un tipo difícil y con un carácter de mierda, pero al mismo tiempo era una gran persona genial que no paraba de hacer cosas. El Chino era un visionario que veía la música como un estilo de vida ideológico. Era un hombre autodenominado anarquista que creía en el punk como una fuerza antisistema que iba más allá de la pinta, el ruido o el escándalo.

Fredy tenía un apartado aéreo, algo que prácticamente nadie tenía en esa época, y con diccionario en mano empezó a mandar cartas en inglés a todas las direcciones de correo que encontraba en los discos y las revistas. Así comenzó a recibir material de todo el mundo y al tiempo mandaba los discos de Medellín para que infectaran todo el planeta. Carlos Alberto David Bravo, Caliche, de Desadaptadoz y autor de Mala Hierba: El surgimiento del punk en el barrio castilla 1985 – 1995, dice que El Chino probablemente hizo el primer fanzine de Medellín llamado Fragmentos y el hombre siempre estaba jodiendo a las bandas para que ensayaran, para que tocaran, para que hicieran cosas y no solo se la pasaran bebiendo y mamando gallo.

Él Chino acuñó el lema “Punk y qué”, inmortalizado en una de las canciones de Imagen, y andaba por las calles de la ciudad mostrando un logo inventado por él, que combinaba tres A y quería decir: Autonomía, Autosuficiencia y Anarquía. Aparte organizaba conciertos y durante un breve periodo de tiempo tuvo un programa de radio.

 

Fredy era una especie de ideólogo que renegaba por todo y al mismo tiempo compartía su conocimiento con la gente. Caliche lo recuerda como un referente que soñaba con unificar toda la escena de Medellín en uno solo movimiento y por un breve momento lo logró. Incluso una vez, en el 87, durante el concierto de la banda de power metal brasileña Santuario, que tocó junto a Kraken en la plaza de toros, organizó un marcha para exigir que al punk se le abrieran los mismos espacios en la ciudad.

Giovanny dice que El Chino fue la mejor persona que conoció en su vida y gracias a él no terminó viviendo en una alcantarilla o muerto en algún anden. Él cuenta que la disciplina era una de las mejores cualidades del Chino. Juntos entrenaban taekwondo y hapkido prácticamente todos lo días; su amigo madrugaba a diario y se la pasaba leyendo libros de los poetas muertos, filosofía y ciencia ficción; escuchando y haciendo música; pensando qué más hacer por la escena punkera; y uniendo puntos, conectando ideas entre géneros, pensamientos y sonidos. De alguna forma se la pasaba pensando cómo ir más allá.

Giovanny cuenta que El Chino podía sentarse a escuchar sin problema hardcore, post punk, industrial y hasta pop. Él cuenta que su amigo tenía dos canciones ocultas que amaba. Una era “Si tu no vuelves” de Miguel Bose y “Ni tu ni nadie” de Alaska y Dinarama. Era un hombre máquina que nunca se quedaba quieto.

Los que lo conocieron cuentan que el hombre tenía un carácter de mierda. Piedad dice que se la pasaba renegando por todo y era bien peleón. Caliche recuerda que una vez en su cumpleaños lo sorprendieron y le echaron huevos y harina. Entre risas cuenta que les tocó salir corriendo porque El Chino iracundo quería cogerlos a patadas.

Fredy era un hombre jodido, difícil de llevar pero todos coinciden que tenía un gran corazón.

A parte de su mal genia, el único “problema” que tenía era su mala suerte con las mujeres. Caliche dice que era un man muy misógino. Giovanny cuenta que de forma obsesiva se la pasaba buscando a la mujer perfecta. Estaba enamorado de Siouxsie Sioux, vocalista de Siouxsie And The Banshees y lastimosamente, esa mala suerte en el amor terminó con su vida.

A principios de los 90, Fredy de la nada le dijo a Giovanny que se iba a casar. La noticia lo conmocionó porque no tenía idea y además la boda iba a ser por la iglesia. Pero lo más curioso es que los novios se casaron de negro. En esa época, El Chino ya se había interesado por lo audiovisual. Trabajó como camarógrafo en Teleantioquia y tenía planeado montar un proyecto en con el que grabará videos de las bandas de la ciudad. Incluso filmó cosas de los inicios de Frankie Ha Muerto. Él tenía pensaba armar una empresa de animación, para lo que pedió un préstamo que incluía una póliza. Su esposa, pensó que podía quedarse con ese dinero y contrato dos sicarios para que lo mataran.

Ni Giovanny, ni Caliche, ni piedad recuerdan cuando lo mataron. Hay cosas que es mejor olvidarlas. El vil asesinato de El Chino sucedió una noche mientras entrenaba con Giovanny. Los sicarios entraron al gimnasio y le dispararon. Pero no pudieron escapar. La gente los agarró y descubrieron que tenían una foto tipo carnet de Fredy.

Con un aire de melancolía, Piedad cuenta que a penas se enteró de la muerte de su amigo, con el que peleaba, reía y al que le tenía mucho cariño, de una sintió que la culpable era la esposa. Durante el funeral descubrió que su corazonada era cierta cuando un conocido se le acercó y le dijo: “tenías razón, fue la mujer. En ocho días la van a coger pero nadie más puede saber”.

Los rockeros de la vieja escuela de Medellín tuvieran la desgracia de enterar a muchos de sus compañeros de calle, conciertos y vida. Sin duda alguna los que quedaron son sobrevivientes de una de las épocas más oscuras del país. En la que los muertos se contaban como un número más. Probablemente para los archivos de la ciudad, Fredy Rodas fue eso, una víctima más del sicariato. Una cifra anónimo y ya. Pero no. Para el Medellín subterráneo fue un amigo, un músico, un ejemplo que nunca dejó de luchar por el movimiento en el que creía y que se fue de una forma insólita. Pero el legado del Chino esta vivo en cada banda que ruge sobre una tarima, en cada camiseta hecha en casa, en cada concierto organizado a la brava, en cada espíritu que sabe que es mejor hacer las cosas por sigo mismo a esperar que alguien más las haga y sobre todo en cada una de las, ya inmortales, notas del punk medallo.

 

 Articulo tomado de noisey.vice.com

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